Internet de banda ancha en la América rural
agosto 09, 2018, Scott Foster
El verano pasado, nuestro equipo escribió sobre la Brecha Digital y cómo Internet puede empoderar e impulsar a los mercados emergentes. Aunque en el último año hemos visto algunos avances en soluciones de conectividad, todavía queda camino por recorrer—y no se trata solo de los mercados emergentes: un mayor acceso a Internet confiable y asequible beneficiaría también a otros sectores. Según la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), 34 millones de personas en EE. UU. carecen de acceso a Internet de banda ancha—23 millones de ellas viven en zonas rurales. Y aunque cada vez más escuelas cuentan con conexiones de alta velocidad, aproximadamente el 41 % de los centros educativos (el 47 % de los estudiantes estadounidenses) aún no dispone de la conectividad necesaria para cumplir con el objetivo a corto plazo de la FCC de 100 Mbps por cada 1.000 estudiantes/personal.
Al igual que en los mercados emergentes, los estadounidenses de zonas rurales se beneficiarían de un acceso a banda ancha confiable y asequible. Las autoridades estatales y locales consideran el acceso a banda ancha como algo esencial para el desarrollo económico, el acceso a oportunidades educativas y la “telemedicina”, que permite a pacientes rurales consultar a especialistas médicos en áreas urbanas a través de Internet.
El principal obstáculo para el acceso a la banda ancha en la América rural es el costo—y ahí es donde entra en juego la Delta Smart Grid Network™ (DSGN™). Como una innovadora red de área amplia inalámbrica (WWAN) basada en Wi-Fi de 2,4 GHz y 5 GHz, que reduce la necesidad de expandir la infraestructura de telecomunicaciones, la DSGN™ ofrece Internet de banda ancha a las poblaciones atendidas por sus clientes de servicios públicos, al tiempo que crea oportunidades de participación y monetización del IoT para sus socios de telecomunicaciones y fabricantes (OEMs). Este aprovechamiento de la red eléctrica, junto con la generación de un retorno de inversión suficiente para las compañías de servicios públicos y sus socios asociados, incentiva la participación del sector privado, superando así los obstáculos de costo y permitiendo a los consumidores de electricidad acceder a Internet de banda ancha.